Columna de Mg. Margareth Cleveland Slimming, Coordinadora de Diseño Curricular y Mejora Continua de CIMET, sede Coquimbo.

A partir de esta interrogante quisiera primero plantear la importancia que para las instituciones de educación superior tiene el conocimiento territorial de las demandas del entorno donde se sitúa, considerando los ámbitos económico, social, educacional y cultural. En este sentido, el acento de su misión debe dar cuenta de su contribución al bienestar común a partir de la resolución de problemáticas sociales de su contexto inmediato.

Este tipo de relación debe construirse al amparo de un diálogo horizontal, no paternalista ni asistencialista, sino más bien desde el trabajo colaborativo donde se intercambian y construyen saberes y vínculos.

Mg. Margareth Cleveland Slimming

El conocimiento que entrega la universidad es estático y técnico, estos al llevarlos a la práctica se ven influenciados por una realidad que es cambiante y dinámica, donde coexisten otros saberes. Este aprendizaje en contexto, a partir de la experiencia, permite el encuentro cultural con realidades con la cual no convivimos a diario y que al no ser visibles, creemos que no existen. Este encuentro permite ver, reflexionar y hacernos consciente de alguna respuesta a una situación que debe ser mejorada y resuelta. Esta práctica experiencial facilita el acercamiento del estudiante a un aprendizaje significativo que desafía el saber predecible de un aula.

La metodología aprendizaje más servicio, busca por sobre todo atender a una necesidad, pero que surge de la realidad y es abordada de manera conjunta entre los estudiantes y la comunidad. La manera habitual de ir a la práctica es cumplir con un objetivo académico (salidas a terrenos y/o pasantías), no obstante, la distinción de esta metodología es cumplir con un objetivo de aprendizaje pero de la mano con un servicio concreto a entregar al finalizar el periodo académico (semestral y/o anual), es decir, hay una devolución y entrega de un producto acorde a las necesidades planteadas por el otro y/o comunidad.

Dicho lo anterior creo que la metodología aprendizaje más servicio es capaz de llegar a estos contextos y tener un acercamiento a partir de la posibilidad del estudiante de interactuar con un otro y/o una comunidad determinada, pero con la relevancia que ya el conocimiento no es unidireccional (conocimientos del estudiantes entregados verticalmente a un otro), sino que desde una posición dialógica donde el beneficio es mutuo y bidireccional, es decir, el estudiante aprende haciendo de los saberes en contexto, y por su parte el otro aprende de aquellos conocimientos técnicos actualizados que le puede entregar el estudiante de una institución superior.

A modo de conclusión, la metodología aprendizaje servicio surge como un práctica pedagógica innovadora a la hora de plantear un acercamiento real a contextos diversos y en la resolución de problemáticas sociales. Además a partir del rol y misión que posee la educación superior de vincularse con el medio, esta manera de aproximarse hace que sus estudiantes puedan ser más consciente de su importante rol de agentes de cambio desde su formación de pregrado, para así formar futuros profesionales integrales que son capaces de contribuir al bien común y equidad social.